martes, 9 de abril de 2013

Cuando la realidad te golpea

Casi pasa una hora tras el final del partido, y puede que sea mi imaginación  pero es la noche que mas silenciosa encuentro a Málaga desde que vivo aquí (y ya va para año y medio).Silencio sepulcral provocado por un objeto esférico introducido en una red, que no era la deseada. Silencio provocado, en resumen, por el golpe con la realidad.

A las 20:45 daba comienzo el partido mas importante de la historia (No olvidemos que reciente) del Málaga C.F. En juego, nada menos que el pase a las semifinales de la Champions League contra el Borussia Dortmund, o dicho de manera mas rimbombante, situarse entre los 4 mejores equipos de Europa. Me dispuse a ver el partido junto a mi compañero de piso, a través de uno de los socorridos enlaces del sopcast, tan recurridos por aquellos que no disponen de los medios para instalar una parabólica decente. El enlace, retransmitido en ruso, ya restaba algo de epicidad al asunto, por mas que al comentarista pareciera que se le fuera la vida en ello, aunque lo único que lográbamos entender, eran los nombres de los futbolistas (Eso si, a todos les añadía una -a al final: Isco=Isca, Joaquin=Joaquina, Lewandowski=Lewandowska), amen de tener los cinco habituales minutos de retraso con respecto al directo, aunque la calidad era HD.

 Los primeros cinco minutos el Málaga estuvo bien plantado, no concediendo oportunidades al Borussia, lo cual aparte de relajarme un poco, me permitió fijarme en la publicidad de camisetas de fútbol que te ofrecía el enlace, siguiendo siempre un patrón repetido: Spartak, Zenit, Anzhi, Shakhtar, y vuelta a empezar. Poco después  sobre el cuarto de hora, el equipo alemán comenzó a soltarse, a llegar un poco mas a la meta de Caballero, lo que hizo que comenzara a centrar mas mi atención en el juego, aunque sazonado por alguna broma con el compañero y algún vistazo rápido al "Whatsapp". Entorno al minuto 20 de nuestro partido, comenzamos a escuchar ruidos de "¡¡¡¡¡¡¡Gooollllll¡¡¡¡¡¡¡" y sonido de trompetas, como viene siendo habitual en mi barrio cada vez que marca el equipo de la ciudad. La espera de esos cinco minutos se me hizo eterna, pero al llegar el gol de Joaquin, no pude reprimir un grito de alegría desmedida, que subía por mi pecho, a pesar del "Spoiler" al que fui sometido. 0-1 y el Málaga con un pie y medio en las semis. 

A partir de ese momento, vuelta otra vez a esa calma tensa, que me permitía distraerme esta vez esperando la llegada de unas amigas, pero controlaba con el rabillo del ojo, como el Málaga seguía bien plantado, espoleado por el resultado, y en especial por dos jugadores: Toulalan y Demichelis, acostumbrados a estas batallas desde hace muchos años, y que con su esfuerzo continuo y capacidad de ayuda el primero, y con su colocación y saber estar el segundo, permitían al equipo competir contra todo un doble campeón de la Bundesliga. Mis amigas llegaron, pero algo incluso peor llegaba detrás de ellas: Una perdida del Málaga en el centro del campo, permitía al Borussia plantarse delante de la portería de Caballero, tras un toque magistral de Reus con el tacón, y una definición sublime de Lewandowski, que ponía el 1-1 en el marcador. Típicas bromas de "Traéis el gafe con vosotras" risitas nerviosas, pero todavía seguras. El resultado nos permitía pasar todavía.

Al vuelta del descanso, llego la pizza que habíamos pedido y continuamos viendo el encuentro. El Málaga seguia bien plantado atrás  sin prisa ninguna, apoyado por un armazon (Willy, Gamez, S.Sanchez, Demichelis, Antunez, Camacho y Toulalan) que le daba un cierta tranquilidad. Otro spoiler nos destapaba que el gol anotado por el Dortmund era en fuera de juego, lo que nos tranquilizo a todos. A partir de aquí  mis recuerdos comienzan a ser difusos: Sobre el minuto 75 volvemos a escuchar el grito de toda una ciudad, celebrando el tanto del Málaga, y por obra del diablo seguramente, el enlace decide dejarnos "vendidos" y comienza a ir a tirones. Comienzan los nervios por ese gol, que nunca llega, entre tirones y mas tirones de la imagen. En nuestro minuto 80, por fin conseguimos llegar a ver el gol de Eliseu (En posición ilegal, como se puede ver) tras un gran pase de Isco, muy apagado toda la noche, a Baptista, que emboco el jugador portugués en gol. A partir de aquí el caos: Decidimos efectuar un cambio de link, y para nuestra sorpresa, descubirmos que no eran 5 los minutos de retraso que llevábamos  sino ¡10¡. Así que nos encontramos en el minuto 90, y sin poco mas que decir, el gol de Reus. Silencio tenso, y típico comentario de "No creo que marquen un gol en lo que queda" Un minuto después, nuevo embrollo dentro del área  y el gol de Santana. El mundo se vuelve mas lento, esperas que el arbitro pite algo, lo que sea, que diga que no es gol. Ves la celebración de los jugadores alemanes, la repetición del gol, que muestra el fuera de juego: Quieres gritar, quejarte, acordarte de todos los difuntos del colegiado, pero no puedes. Simplemente, no te sale la voz. Te aferras a un postrero milagro, que nunca llego, y el arbitro pito el final del partido.

Mi cara debía de ser un poema, quizás una especie de mascara trágica griega, que reflejaba mi interior. Mis amigos hablaron algo, el móvil comenzó a pitar al ritmo de los mensajes entrantes, pero yo ya no estaba allí  Mi mente y mi vista se habían fijado en la venta, en la noche malagueña, esperando que algo me devolviese la atención al mundo, que me llamase de vuelta, pero nada de eso ocurrió  Solo las imágenes de la celebración de los jugadores alemanes me unían al mundo actual. Y asi, sin un grito que reflejara mi ira, ni una mala palabra que expresara mi enfado, solo con una mirada perdida a la ventana, terminaba la participación del Málaga en la Champions. La forma en la que se ha perdido, no debe restarle merito a la hazaña, al contrario, debe embellecerla, pero se hacia difícil pensar en eso cuando se había tenido tan a mano. 

Dicen que la historia la escriben aquellos que vencen, pero que aquellos que sueñan con entrar en ella, terminan haciéndolo, aunque se topen de bruces con la realidad. Málaga sigue en silencio.





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